Un 61% de las andaluzas opta por la lactancia materna en las primeras seis semanas del bebé
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Los beneficios de la lactancia materna están más que demostrados. En el recién nacido, hay menor riesgo de enfermedades, cánceres pediátricos, alergias, asma, obesidad, celiaquía, diabetes, enfermedades cardiovasculares y en la madre, se asocia a un menor riesgo de cáncer de mama y ovario, además de contribuir a la pérdida del peso acumulado durante el embarazo
La lactancia materna sigue siendo la opción más frecuente de alimentación en los primeros tres meses de vida de los bebés andaluces y está aumentando como alternativa al biberón en el segundo trimestre.
Según los datos de la Encuesta Andaluza de Salud, el porcentaje de recién nacidos que son amamantados en las primeras seis semanas de vida es del 61%, descendiendo entre las siete semanas y los tres meses, aunque con un repunte en los últimos años nuevamente. Se trata de un comportamiento homogéneo para todos los niveles socioeconómicos. Los expertos recomiendan que es el mejor método para alimentar al bebé los primeros meses de vida.
En el Día nacional de la Nutrición que fue ayer jueves 28 de mayo y que lleva por lema 'Comer bien es el mejor "te quiero"', la consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales en funciones, María José Sánchez Rubio, ha querido poner en valor todas las estrategias emprendidas en la comunidad para fomentar hábitos alimenticios saludables en todas las etapas de la vida, incluso desde antes del nacimiento y desde antes de la propia gestación. Dichas líneas de actuación cuentan con el reconocimiento de Buenas Prácticas del Sistema Nacional de Salud.
Está demostrado que una dieta adecuada de la mujer cuando quiere ser madre juega un papel fundamental para favorecer el mejor estado de salud materno-infantil, reduciendo el riesgo de enfermedades en madre y bebé a corto, medio y largo plazo y representando una extraordinaria ventana de oportunidades para que el bebé se desarrolle y crezca en unas condiciones que van a influir en toda su vida.
La alimentación aconsejada antes, durante y después de la gestación debe ser variada y equilibrada, tipo dieta mediterránea; en cantidades adecuadas y con una buena distribución a lo largo del día (hasta seis comidas). Aunque el incremento de las necesidades nutricionales en el embarazo y en la lactancia suele estar garantizado por la ingesta habitual que realiza cualquier persona, algunos nutrientes como el hierro y el ácido fólico deben estar suplementados durante la gestación, porque incluso con una alimentación rica en estos, no se suelen cubrir todas las necesidades. Durante la lactancia, el aporte de calcio es clave. El consumo de frutas, verduras y lácteos debe ser ligeramente superior, a la vez que debe moderarse el de la sal, las carnes procesadas, la bollería y la pastelería. El agua debe ser la bebida principal, entre 5 y 8 vasos al día.
Junto a la promoción de una alimentación saludable, debe realizarse ejercicio físico moderado, como andar cada día, a ser posible al aire libre y en contacto con la luz del sol para favorecer la síntesis de la vitamina D; no fumar y evitar espacios con humo; y no consumir bebidas alcohólicas o excitantes, como tampoco otras sustancias tóxicas. El descanso también es saludable, por lo que hay que respetar las horas necesarias de sueño.
En el año 2014, más de 78.000 mujeres fueron incluidas en el Proceso Asistencial 'Embarazo, Parto y Puerperio', en el que se incluyen programas de educación maternal y de fomento de la lactancia materna. Tanto en las clases que preparan a la mujer y su pareja para el parto, el nacimiento y la crianza, y que se desarrollan en centros de salud, como en los hospitales, donde nace el bebé, se promueven buenos hábitos de alimentación, con especial énfasis en promover la lactancia materna por sus beneficios.
La repercusión positiva en la salud materno-infantil está más que demostrada. En el recién nacido, hay menor riesgo de otitis, de infecciones respiratorias, de diarrea e infecciones gastrointestinales, de Síndrome de muerte súbita del lactante, de leucemia linfoblástica aguda y otros cánceres pediátricos, de alergias, de asma, de obesidad, de celiaquía, de diabetes, de enfermedades cardiovasculares, etc. Y hay un mejor desarrollo afectivo, cognitivo y de estructuras faciales, además de una nutrición y crecimiento óptimos. En la madre, se asocia a un menor riesgo de cáncer de mama y ovario, además de contribuir a la pérdida del peso acumulado durante el embarazo.
En Andalucía, el Banco de Leche Materna del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, ha cumplido su quinto aniversario con unos datos que reflejan la concienciación existente en esta materia, ya que ha permitido atender a más de 750 prematuros ingresados en unidades de Neonatología de hospitales públicos gracias a más de dos mil litros de leche donada por parte de 427 mujeres en un gesto generoso y altruista.






