Intervención en el Retablo de San Antonio de Pedrera
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La obra, muy popular entre los vecinos por albergar la imagen de su patrón, va a ser sometida a un tratamiento integral de conservación y restauración por un periodo de 10 meses.
El Retablo de San Antonio, de Pedrera, es una muestra de la retablística andaluza de principios del siglo XVIII, muy popular entre los pedrereños y pedrereñas por albergar la imagen de San Antonio, patrón del pueblo. Se trata de un retablo dorado de planta recta, con camarín central y calles laterales flanqueadas por columnas salomónicas, rematado en el ático por un medio punto; se encuentra decorado por talla de motivos vegetales y dorado en su totalidad, a excepción del camarín de San Antonio, los fondos de las capillas laterales, en las que se hallan las imágenes de San Francisco y San Diego de Alcalá, y la mesa de altar, elementos éstos policromados.
El retablo va a ser sometido a un tratamiento integral de conservación y restauración en el estudio de los restauradores Juan Alberto Filter Peinado e Isabel Rabadán del Saz, quienes ya restauraran la imagen de Nuestro Padre Jesús en 2008.
Este trabajo se centrará en frenar el deterioro de la madera, muy afectada por humedad y por ataques de insectos xilófagos en general y sobre todo en la parte baja, y a fijar, limpiar y reintegrar el oro y la policromía del mismo, siempre con criterios conservativos y respeto absoluto hacia la obra. Tras el tratamiento, previsto para un plazo de diez meses, se volverá a montar el retablo al muro con un sistema de fijación adecuado, quedando el cuerpo central en su anterior ubicación, pero no así las capillas de San Francisco y San Diego de Alcalá, que se colocarán en los muros laterales de la capilla; esta decisión se justifica por el hecho de que ambas capillas no formaban parte originalmente del retablo, como demuestra el hecho de que se hallaban tapando talla del mismo, y se justifica también por el hallazgo realizado.
Este importante hallazgo es el de dos pinturas murales que han aparecido al retirar las capillas laterales de San Francisco y San Diego de Alcalá, en estas pinturas se representan a estos mismos santos enmarcados en una hornacina, según se deduce de los restos de pintura que quedan alrededor de las figuras, que si bien se conservan casi en su totalidad, necesitan una urgente intervención para evitar su desprendimiento del muro, especialmente en el caso de San Diego de Alcalá.
Las pinturas, de carácter popular y técnica sencilla, pero correcta, son un testimonio muy importante de lo que pudo ser la decoración mural del templo. Así, en estos meses de restauración del retablo, se procederá a realizar un estudio histórico–estilístico para poder concretar más sobre la cronología de dichas pinturas, a la vez que se estudiará la manera de sufragar los gastos para su correcta conservación.






